lunes, 28 de septiembre de 2009


"Si el no comprometerse ha sido siempre algo inacpetable, el tiempo presente lo hace aún más culpable".

El mexicano conservó muchas de las características y tradiciones de su pueblo autóctono pero adoptó las costumbres, los conocimientos y los avances del nuevo continente. Muy por encima de todas estas cosas, el mexicano recibió de manos de sus padres españoles, y con el apoyo del amor maternal de la Virgen de Guadalupe, la religión católica.

La cultura que venía del otro lado del Atlántico trajo para los nativos de neustra tierra azteca la esperanza a través del conocimiento y enamoramiento de un Dios que no conoce mejor sacrificio que el ofrecimiento de al sangre de su propio Hijo para la redención de los pecados.

la época colonial presentó para el mexicano un florecimiento de las artes, la cultura y la ciencia mirando siempre la figura de Cristo como principal motor de todos los adelantos; mirar a esa época hoy nos exige recordar la epopeya de los grandes misioneros y evangelizadores que convirtieron esa tierra virgen en la nación cristiana de la que ahsta la fecha nos enorgullecemos y a la que Su Santidad Juan Pablo II llamó "siempre fiel" a finales de los años 70.

Con el paso del tiempo nuestra patria ha sufrido el embiste de todas las ideologías y corrientes de pensamiento falsas y se ha contaminado de ellas no solo en sus letras y en sus expresiones culturales sino inclúso en todos los medios y métodos de comunicación moderna.

Con distintos nombres pero un mismo objetivo las múltiples armas del secularismo moderno nosa han invadido y pretenden pudrir el corazón de los mexicanos envenenándolo con mentiras... desafortunadamente lo están consiguiendo: violencia, delincuencia, injusticia, pobreza extrema, pornografía, abuso de poder, abuso de menores, erotismo desenfrenado, adicciones; los medios de comunicación social y las expresiones culturales y artísticas modernos se han convertido en serviles portavoces de estas antaño aborrecidas manifestaciones de lo qeu Juan Pablo II ha denominado "La Cultura de la Muerte".

El pecado se ha convertido en un atractivo estilo de vida perfectamente "adaptable" a la vida del hombre atado al secularismo moderno, mientras tanto los católicos creemos que es suficiente censurar y clasificar el contenido el contenido amoral y destructivo de esats expresiones culturales de nuestro tiempo... pero estamos perdiendo la batalla.

Mientars el mal avanza la pregunta que hace Su Santdiad Juan Pablo II se hace cada vez más inquietante: "¿Encuentra todavía Cristo un lugar en los medios tradicionales de comunicación?".

"La ruptura entre Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo" dice el documento Evangelii Nuncandi, "de ahí que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelización de la cultura , o más exactamente de las culturas. Estas deben ser regeneradas por el encuentro con la Buena Nueva".


Dirigir la mirada a las construcciones coloniales de nuestro entorno mexicano, exige recordar el importa papel que el mundo español aportó a México durante la gestación de nuestro país. Las catedrales, las iglesias, los conventos, los monasterios, las casas, los palacioes que en muchos lugares de México se conservan como parte importantísima de nuestro patrimonio nos recuerdan el momento histórico en que el pueblo nativo de esta región y el conquistador del nuevo continente unieron su sangre para dar vida al hombre mexicano